Variaciones con las mismas intenciones
Noviembre 19, 2007 por dorothy
“Independientemente del objetivo particular que persigue el individuo y del motivo que le dicta este objetivo, será parte de sus intereses controlar la conducta de los otros, en especial el trato con el que le corresponden.”
…”De esta manera, cuando un individuo comparece ante otros, habrá por lo general alguna razón para que movilice su actividad de modo que esta transmita a los otros una impresión que a él le interesa transmitir. Ya que las compañeras de dormitorio de una joven obtendrán evidencia de su popularidad por el número de llamados telefónicos que recibe, podemos sospechar que algunas jóvenes harán arreglos para que se las llame… Muchos observadores han informado que una joven que es llamada al teléfono en los dormitorios, con frecuencia se permitirá dejar que la llamen varias veces antes de acudir, a fin de dar a las otras jóvenes amplia oportunidad para que oigan los llamados.” p. 15-16
Esto lo escribe Erving Goffman en 1959 en su libro -ya de culto :D-, La presentación de la persona en la vida cotidiana.
Luego de algunas décadas y la incorporación del uso de los teléfonos móviles tenemos:
“Imaginemos la siguiente situación: Pedro está en el tren rodeado de gente odiosa que se niega a mirarle con dulzura y amor. Así que toma su varita mágica, llama a quién sea y, de forma distante pero bien clara, se las arregla para contar a todos sus compañeros de vagón, gracias a la coartada de su interlocutor, que el domingo ganó un partido, que es alguien muy decidido sobre el terreno… Si habéis seguido los ojos de Pedro, os habréis dado cuenta de ese extraño tiovivo que consiste en dar una pasada por las miradas del resto de viajeros en busca del mínimo feedback, de la mínima reacción. Pedro acaba de presentarse, de mostar lo espabilado que es. Más allá, también María realizará su presentación pública, explicándonos lo romántica, firme y apasionada que es. Alguine más, un hombre de negocios muy importante, siempre agobiado porque le tomen <por un cualquiera>, tomará a su vez el móvil, llamará precisamente a cualquiera y realizará su presentación pública ante los amables viajeros del vagón. Es el momento de comprar; tenemos que invertir e ir con decisión a por todas. Ya está, que quede dicho: no es un cualquiera.” p. 57-58.
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